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Movimiento
Internacional por la Democratización de los Mercados Financieros
y sus Instituciones
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OTRO MUNDO ES POSIBLE,
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OTRO ARAGÓN
TAMBIÉN.
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Beneficios, paraisos fiscales y explicaciones. Nuria Almirón Entre enero y junio de este año las 35 empresas que componen el Ibex aumentaron un 42% de promedio sus resultados netos. Esto significa muchísimos millones de euros más que el mismo semestre del año pasado. La “lozanía” de estas cifras —según calificación de la prensa de referencia— procedería en gran parte de la reducción de los costes o “ajustes de cinturón”, a tenor de los más expertos (El País 2/8/2005). ¿De qué costes? Pues de los de personal, principalmente. Está claro que a los empleados de esas empresas no se les ha aumentado el sueldo un 42%. Bien al contrario, su sueldo ha sido contenido en aras del crecimiento de los beneficios de la compañía (contención que lógicamente no tiene por qué afectar a los directivos, como ha venido a justificar la sentencia del caso de las indemnizaciones millonarias del BSCH). Dejando al margen el sentido que pueda tener que unos pocos ganen tanto a costa de tantos otros, los periodistas deberían preguntarse más por el trasfondo de esa “lozanía”. Entre las 35 del Ibex, por ejemplo, habitan cinco entidades bancarias que suman entre todas más de 5.110 millones de euros de beneficios para ese primer semestre; y sólo BSCH y BBVA se quedan con el 85% de esa cifra. ¿A quién sorprende? Botín ya anunció que a pesar de la compra del Abbey Bank (a cuyos empleados ya les han empezado a “apretar el cinturón”) los beneficios del Santander crecerán dos dígitos los próximos tres años. Pero en el trasfondo de esos dígitos hay una realidad acuciante que ni las fieles cuentas anuales de las entidades pueden ocultar. Según los propios informes de los bancos, un promedio del 10% de las sociedades declaradas por las principales entidades bancarias están radicadas en paraísos fiscales. Y para nada se trata de sociedades sin actividad o meramente tenedoras de acciones, como justifican sus propietarios. La letra pequeña de los informes anuales declara reservas, capitales y beneficios abundantes para muchas de ellas. Sin contar con todo lo que no nos cuentan, que es mucho, tal y como se puede comprobar comparando los informes que estas compañías envían a los distintos organismos supervisores, entre los cuales aparecen y desaparecen sociedades en el perímetro de consolidación sin mayor explicación. Pero no son explicaciones lo que debe exigirse a las entidades con filiales en paraísos fiscales. No hay ningún interés lícito que justifique su presencia allí. Por eso los acuerdos de intercambio de información firmados por el gobierno español en junio con una decena de paraísos fiscales son insuficientes, pues se limitan a pedir explicaciones, además de ser una humillación para cualquier Estado legítimo, al tratar como un igual a territorios alegales dispuestos para la evasión fiscal y el ocultamiento de capitales. Attac ha propuesto una solución mucho más simple y efectiva (y mucho más digna) al Ministerio de Economía: no reconocer en España a las filiales y sociedades offshore. Aquí sí que todos merecemos una explicación si las autoridades no ponen medidas como ésta en práctica. (Articulo publicado en en nº 1760 de Cambio 16 el 29 de agosto del 2005)
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