Movimiento Internacional por la Democratización de los Mercados Financieros y sus Instituciones
 
OTRO MUNDO ES POSIBLE,
OTRO ARAGÓN TAMBIÉN.
           
     
 

 

5- Reflexión final.

La estructuración del Estado del Bienestar en Europa, tal y como ahora la conocemos, ha sido posible, fundamentalmente, por el empuje de las fuerzas de izquierda durante las décadas siguientes a la segunda guerra mundial, lo que determinó un reparto más equitativo de la riqueza, en contra de las pretensiones de aquellos que controlan los resortes del poder económico.

 

 

La perdida de empuje de estas fuerzas de izquierda ha determinado un cierto reflujo en este proceso, lo que ha permitido al liberalismo económico “volver por sus fueros”, tratando de dar primacía al mercado como elemento regulador, en contra de cualquier tipo de control ya sea de carácter político o social, de ahí nacen sus ataques al Estado, sobre doto a su dimensión social y dentro de ella a su parte fundamental que es el Estado del Bienestar.

 

 

En la economía de libre mercado, que es como denominan a la economía capitalista, se tiende a reducir todo al estado de mercancía. Dado que una economía de mercado tiende a generar una sociedad de mercado, a todo se le asigna un precio, siempre y cuando haya expectativa de negocio.  Hoy los servicios públicos pueden ser un gran negocio para unos pocos grupos de poder en detrimento de la inmensa mayoría de la población.

 

 

El Estado del Bienestar se ha creado por el apoyo que esta inmensa mayoría de la población le prestó y seguirá existiendo mientras cuente con ese apoyo de una manera explicita. Si manifestamos este apoyo de manera tibia o miramos para otro lado mientras limitan, de manera mas o menos solapada, los derechos que hemos logrado, no solo no conseguiremos la ampliación de estos derechos sino que  asistiremos al desmantelamiento de nuestro ya de por si poco generoso Estado del Bienestar. Nosotros mismos, nunca mejor dicho.

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