Movimiento Internacional por la Democratización de los Mercados Financieros y sus Instituciones
 
OTRO MUNDO ES POSIBLE,
OTRO ARAGÓN TAMBIÉN.
           
     
 

 

Suiza sigue lavando más blanco.

 

JUAN HERNÁNDEZ VIGUERAS Coordinador de la Comisión sobre Paraísos
Fiscales de Attac-España

El pasado 17 de Febrero, el diario francés Le Nouvel Observateur
revelaba una historia de ex espías israelíes y el tesorero de Yasser
Arafat, corrupción y finanzas ocultas, que transcurría como es natural
por el secreto bancario de Suiza. Historias que seguirán repitiéndose
esta vez al amparo de su reciente acuerdo fiscal con la Unión Europea.
Quedó ultimado en Mayo, en la cumbre entre Romano Prodi como Presidente
de la anterior Comisión europea junto al entonces Presidente del
Consejo, el Viceprimer Ministro irlandés, y la Confederación suiza
representada por su Presidente. Pero firmó la nueva Comisión.
Según el modelo practicado en los traspasos de poder, la negociación la
realizaron unos y la firma otros, para diluir las responsabilidades en
una decisión importante. Tan importante que el inicio negociador se
remonta a varios años atrás, porque Suiza porfiaba por conservar su
secretismo, base de su poder financiero y defendido con el argumento del
mantenimiento del empleo y la economía, falsedad denunciada públicamente
por expertos académicos, Attac y ONG´s, puesto que no ha impedido las
reducciones de plantilla de la banca y la negación de apoyo financiero a
las PYME.
Además, esta posición defendida con éxito por el consejero federal
Villiger sirvió de coartada a tres socios de la Unión Europea para aguar
la Directiva sobre la tributación del ahorro de Junio de 2003.
Las entidades bancarias de los miembros de la Unión Europea están
obligadas a transmitir automáticamente información fiscal sobre los
intereses abonados por los depósitos de residentes en otros países
europeos, excepto en Luxemburgo, Bélgica y Austria que aplicaran la
retención del 15 por ciento (y del 35 por ciento desde 2011), con la
condición de que la practicaran también Suiza y demás paraísos fiscales
europeos. De ahí que el 26 Octubre la Unión Europea firmara con Suiza el
acuerdo fiscal, por el que se compromete a aplicar esa retención fiscal,
respetándose su secreto bancario.
Según expertos de la Red de Justicia Fiscal (www.taxjustice.net),"el
acuerdo fiscal es como un queso Emmental: lleno de agujeros", porque no
afecta ni a los dividendos de las acciones adquiridas, ni a las
inversiones europeas en derivados o en fideicomisos u otros productos
financieros innovadores. Modelo acordado también con Andorra (Noviembre)
y con Liechtenstein, Mónaco y San Marino (Diciembre 2004), que regirá
desde el prómimo 1 de Julio de 2005.
Los restantes acuerdos con Suiza abarcan Schengen, actividades ilegales;
asilo; movimientos de personas; estadísticas; al sistema audiovisual;
comercio agrícola y Agencia de Medioambiente.
Estando en juego la erradicación de la evasión fiscal creciente, estos
acuerdos no pueden imputarse cándidamente a urgencias de ultima hora de
la Comisión saliente (que negoció) y la entrante (que firmó), sino a la
táctica habitual de ocultar ante la opinión europea el descontrol
democrático sobre el ejecutivo de Bruselas, mientras los ciudadanos
vigilan a sus gobiernos.